Atención Psicologica

Psicólogo Getafe AlfaCrisol

sábado, 22 de octubre de 2016

El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional


El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional" decía Buda después de años de aprendizaje y meditación. ¿Es el sufrimiento realmente algo que podemos elegir?  La palabra sufrir viene del verbo "sufferre" . "Ferre" quiere decir algo así como: llevar o soportar. Aquí podemos añadir: Llevar o soportar un peso, una mochila que duele. Tanto el sufrimiento como el dolor son parte de la vida, aunque en ocasiones sufrimos innecesariamente. Me viene a la cabeza, la persona que en vez de responsabilizarse de lo que le pasa, juega a ser víctima y a estar resentida con la vida y con los demás. Esta posición de sufrimiento es manipuladora y no ayuda para estar mejor.


Sufrimientos imaginarios y sufrimientos reales


La mayoría de nosotros no aceptamos el sufrimiento, sino que queremos escapar de él como de un monstruo amenazador, de una temible plaga. Cuando nos golpea, en vez de asumirlo para intentar comprenderlo solemos emprender una “huida hacia delante”, recurriendo a la alienación de las distracciones y entretenimientos que tan abundantemente nos proporciona nuestra cultura: ideas, bebida, sexo, poder, prestigio, medicamentos, drogas, dinero, consumismo... confiando en que el efecto analgésico e hipnótico de esas evasiones sepulte nuestra aflicción.

Pero si queremos realmente comprender el sentido del sufrimiento, lo primero que debemos hacer es aceptarlo, identificándonos con él, experimentándolo sin miedo ni reserva, pues si pretendemos ignorarlo, escapar de él, conseguiremos evadirnos momentáneamente, pero seguirá ahí, con su carga aflictiva
Aceptar el sufrimiento supone, en primer lugar, que somos responsables de él. La psicología suele distinguir entre sufrimientos imaginarios y sufrimientos reales. Se llama imaginarios a los sufrimientos que no tienen soporte en la realidad, sino que son una pura creación de nuestra imaginación: o bien consisten en una interpretación en clave negativa y dramática de hechos reales que en sí son neutros; o, en su caso más extremo, no hay ningún hecho real ahí afuera que desencadene nuestra interpretación equivocada, sino que el motivo de nuestro penar está en nuestra propia mente, que se ha inventado una pura alucinación.

Un examen atento de las adversidades que sufrimos nos llevaría a la conclusión de que la mayoría de los problemas que creemos tener no son tales, sino simples contratiempos, molestias y contrariedades a las que nuestra manera negativa y tremendista de pensar los acaba convirtiendo realmente en problemas.

Este tipo de sufrimiento imaginario se basa en el hecho evidente de que el dolor que experimentamos no es solamente una reacción emocional con la que respondemos, muchas veces de forma automática, ante hechos adversos reales, sino que también sufrimos como respuesta a adversidades imaginarias que sólo existen en nuestra mente, la cual tiene con frecuencia una tendencia enfermiza a interpretar negativamente hechos que en sí son neutros pero que, filtrados a través de nuestros esquemas negativos, pasan a ser vistos como tribulaciones. Desde este enfoque, podemos afirmar que la inmensa mayoría de nuestro sufrimiento es puramente mental.


¿Cuál es la diferencia entre dolor y sufrimiento?

A veces los utilizamos como sinónimos pero son cosas diferentes. El dolor es genuino, natural, legítimo y necesario para vivir y seguir aprendiendo y arriesgando cada día un poco. Cuando nos abrimos a la vida, nos puede llegar el dolor en cualquier momento. Al enamorarse, al tener hijos, al elegir una forma de vivir determinada, al hacer amistades, al perder a alguien, en todas estas ocasiones nos hacemos candidatos al dolor. 



Por tanto, el dolor está presente en nuestra vida lo queramos o no. Normalmente el dolor se relaciona con una pérdida. Es una sensación que puede llegar a ser de corta duración si lo dejamos sentir adecuadamente. El dolor es proporcional a la pérdida que tuvimos. Puede comprender varias emociones como por ejemplo, la tristeza o la rabia.




El sufrimiento en cambio, es una elección. Incluso a veces es una posición de vida. Una manera de mostrarse ante los demás. El sufrimiento puede durar toda la vida, aunque el hecho que lo provocó ya haya pasado. Ante el sufrimiento no solo intervienen emociones sino que también interviene los pensamientos.

¿Qué beneficios obtengo del sufrimiento?
1.     Negarme a vivir el dolor, defenderme del dolor
2.     No responsabilizarme de mi dolor.
3.     Buscar una persona que sea mi "salvador" y que me saque de mi sufrimiento
4.     No aceptar la situación que me produce dolor. ¿Porqué a mi? 
5.     Ser víctima y manipular a mi entorno a mi antojo.
6.     Atraer al "público" para llamar la atención y sentirme querido.
7.     Quedarme como estoy, en el pasado sin moverme hacia el futuro. 

Estos podrían ser algunos de los "beneficios" que obtenemos de sufrir. Algunas personas abusan de estas posiciones y se quedan en el victimismo y en el resentimiento en lugar de responsabilizarse de lo que les está pasando. Es una posición que manipulación, tratamos de sacarle algún provecho o incluso creemos de forma errónea que sufrir nos concede derechos "especiales" o privilegiados.

Sufrir es llevar un peso en la mochila durante demasiado tiempo, sin ni siquiera plantearnos la opción de ir aligerando esta carga, poco a poco. Sufrir es no querer mirar el dolor, querer evitarlo y instalarnos en lo "incómodo" como una forma de vida.
 

Parece que el sufrimiento tiene mejor acogida en la sociedad que el dolor, ya que el dolor se trata de evitar a toda costa.

 "Sufrir es más fácil que actuar". Bert Hellinger

Actuar pasa por abrirnos al dolor, aceptarlo, acogerlo y expresarlo para que lo podamos atravesar y pasar a la siguiente emoción. ¿Es el sufrimiento opcional? Sí en la medida que podemos ahorrarnos el sufrimiento de más, aceptando nuestro dolor, dándole un espacio y responsabilizándonos de él. Para dejar de sufrir necesitamos. “aceptar que estamos sufriendo”, validar nuestro dolor y ver cuál es la ganancia secundaria que estamos obteniendo con ese sufrimiento.


¿Te atreves a abrirte al dolor? 



Agradecimientos.

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1 comentario:

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