sábado, 21 de mayo de 2016

El peligro de la culpa


La culpa y la preocupación, ¿cómo eliminarlas



Nuestra vida se encuentra llena de momentos de culpa y preocupación, dos emociones que la mayoría de las veces tan solo nos sirven de distracción del momento presente. Sentimos culpa por lo que hicimos y preocupación por lo que podríamos hacer, olvidándonos así, del presente.



Dos zonas erróneas: la culpa y la preocupación
La culpa y la preocupación forman parte de nuestras zonas erróneas, y aunque sean dos emociones diferentes, en realidad podemos situarlas en los extremos de un mismo continuo. Así, cuando nos culpabilizamos por algo estaríamos desaprovechando el presente por estar inmovilizados por lo que ocurrió en el pasado, y cuando nos preocupamos, nos inmovilizamos por algo que se encuentra en el futuro, y sobre lo que no solemos tener el control. Ambas coinciden por lo tanto, en inmovilizarnos en el presente.
El remordimiento por algo que sucedió ayer, y el miedo a lo que nos pueda traer el mañana, es lo que nos suele volver locos en nuestro día a día. El mundo está lleno de personas que se encuentran mal por algo que no deberían haber hecho o asustados por cosas que pueden llegar a pasar. Y quizás, nosotros tampoco seamos la excepción.

El proceso de culpabilidad


 La sociedad continuamente se encuentra mandándonos mensajes de culpabilidad y preocupación, hemos sido educados la mayor parte de las veces para que encontremos estas emociones como algo normal en nuestras vidas. Pero, ¿cómo ocurre? Alguien lanza un mensaje para que recordemos que hemos sido malas personas por algo que hicimos o no hicimos, sentimos o no sentimos o dijimos o no dijimos. Luego, respondemos sintiéndonos mal o incomodos en el presente. Así nos convertimos en máquinas o cajas de culpabilidad. La culpa, puede llegar a ser una de las emociones más inútiles, piénsalo. Gastamos gran parte de nuestra energía en sentirnos culpables por algo que sucedió en el pasado, y nos inmovilizamos por algo que ya pasó. Y con ello, no podemos cambiar nada de lo que sucedió.


Aprender lecciones del pasado


Tenemos que saber diferenciar entre la culpa y el aprendizaje del pasado. La culpa como ya dijimos anteriormente es la inmovilización del presente, que puede ir desde un pequeño malestar hasta la depresión más severa. Nos impide actuar ahora porque antes nos comportamos de cierta manera. En este estado malgastamos nuestra energía por algo que ya sucedió, siendo inútil y perjudicial para nosotros mismos. No hay culpabilidad que por grande que sea solucione o cambie un problema. Pero aprender del pasado, a diferencia del sentimiento de culpa, implica evitar la repetición de algún comportamiento, con la intención de aprender de nuestras equivocaciones sin inmovilizarnos. Aprender de nuestros errores es algo sano y necesario para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Nos permite avanzar.

Algunas estrategias para eliminar la culpa


Como hemos visto, la culpa es una emoción inútil que tan solo sirve para inmovilizarnos y perder nuestro presente, por ello intentar mirar el pasado como algo inmodificable, puede servirnos de gran ayuda. Cualquier sentimiento de culpa que elijamos no contribuirá a solucionar el problema, porque no podemos cambiar el pasado. Graba este mensaje en tu conciencia, añádelo a tu repertorio habitual de pensamientos. –Pregúntate qué evitas en el presente por culpa del pasado. Así, poco a poco irás eliminando la necesidad de culpa. –Empieza a aceptar de ti mismo cosas que has escogido, pero que puedan molestar a la gente. Es necesario que tú te apruebes a ti mismo, pues así desaparecerá la culpa que puedes sentir por no obtener la aprobación de los demás. –Comienza a hacer un diario de culpas, en el que apuntaras todas aquellas situaciones en las que te sientes culpable, indicando que pierdes tiempo en el presente por angustiarte por el pasado. Esto te permitirá profundizar en tu culpabilidad. -Trata de enseñarle a las personas con las que te relacionas, y que tratan de manipularte a través de la culpa, que tú eres capaz de enfrentarte a las desilusiones que les provoque tu comportamiento. El resultado tardará en aparecer pero cambiará cuando vean que no pueden obligarte a sentirte culpable.
¡Adelante! Utiliza el pasado como trampolín, pero no como sofá.
*** La Mente es Maravillosa
Psicólogo Getafe AlfaCrisol

El peligro de la Culpa


sábado, 7 de mayo de 2016

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