miércoles, 12 de junio de 2019

Características generales de las obsesiones

Los estudios indican que prácticamente el 90% de la población general sufrimos con frecuencia variable ideas intrusivas.
Resultado de imagen de obsesionesLas ideas intrusivas son pensamientos que aparecen en nuestra mente sin que lo deseemos y que además en términos de contenido no se diferencian en nada de las obsesiones patológicas ya que ambas aumentan si la persona está triste o deprimida. Las obsesiones son más intensamente vividas y se perciben como reales.

Cuando aparecen las obsesiones

Se llega a desarrollar el trastorno porque la persona interpreta este tipo de ideas en términos catastróficos dándole credibilidad al contenido, sintiéndose responsable o culpable de la obsesión. Entonces esos pensamientos provocan un fuerte malestar y la persona empezará a desarrollar estrategias de neutralización para eliminar las ideas y sentirse segura, con lo que el problema empezará a asentarse.
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El primer elemento es la situación disparadora

Es decir, aquellas situaciones de la realidad que hacen que aparezca el malestar. La persona asocia esas situaciones con sus temores y de manera automática, cuando en entra en contacto con esas situaciones, en su mente aparece la obsesión.

El segundo elemento es la propia obsesión

La situación disparadora provoca la aparición de la obsesión. Este es un proceso automático e involuntario. Aunque todo resulta muy confuso normalmente el sufridor reconoce que esos pensamientos provienen de la propia mente, pero no del razonamiento voluntario, del yo real.
La mayor parte de lo obsesivos ven con claridad que sus obsesiones son irracionales y absurdas, con baja probabilidad de que se convierta en un hecho real cuando no están en pleno proceso obsesivo.

El tercer elemento es el malestar

La reacción emocional que lidera el trastorno obsesivo compulsivo es la ansiedad.

El cuarto elemento son las compulsiones o rituales

Cuando la persona está teniendo la obsesión en su mente y sufriendo ese dolor emocional, tiene que hacer algo para sentirse mejor.
Los obsesivos desarrollan estrategias para neutralizar o bloquear los malos momentospor los que atraviesa. Lo más característico del trastorno es la compulsión, conductas que se hacen en el orden preciso cuyo objetivo es ponerse a salvo del temor inducido por la obsesión.
Las compulsiones provocan una rápida y potente sensación de alivio. Cuando una persona ritualiza sus fantasmas y su dolor emocional se reduce y, en ese sentido, su sensación es que aquello funciona. A esto se le llama “trampa de la ansiedad”.

Variables de vulnerabilidad y precipitantes más destacados


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Vulnerabilidad biológica

Resultado de imagen de Vulnerabilidad biológicaEl Sistema Nervioso Autónomo da el sustrato hormonal y bioquímico, a la ansiedad.Siguiendo esta idea las personas predispuestas activarían en Sistema Nervioso Autónomo ante la más mínima situación de peligro. Sería algo así como una alarma sensible. La más leve variación ambiental haría que el organismo se preparara para la acción, la lucha o la huida. En este sentido podríamos decir que sería gente más innatamente nerviosa. Sin embargo, este factor no es suficiente por si solo para producir un trastorno de ansiedad.

Otra lectura de la vulnerabilidad biológica, es explicar el TOC en función de problemas en el metabolismo de ciertos neurotransmisores cerebrales, en particular de la serotonina.

Vulnerabilidad psicológica

Resultado de imagen de Vulnerabilidad psicológicaHay una serie de variables educativas que favorecen el desarrollo de un estilo personal, que a su vez favorece la aparición del trastorno obsesivo compulsivo.
Parece claro que muchas personas que padecen TOC han observado modelos en su infancia o adolescencia que ofrecían conductas, si no clínicamente obsesivo-compulsivas, que se acercaban muchísimo. Este efecto de aprendizaje se ve especialmente claro en obsesivos con rituales de lavado.
También sabemos que otra variable de vulnerabilidad es la dificultad para tomar decisiones y resolver problemas. Esta dificultad probablemente también tienen su origen muchos años atrás y los teóricos también coinciden en explicarlo como resultado de ciertas pautas de crianza. En particular, de padres sobreprotectores o padres excesivamente exigentes. Ambos estilos, aunque de forma diferente, podrían dar lugar a personas que nunca aprendieron un método eficaz para decidir, para resolver los problemas inherentes a la vida. Como resultado de esto, su grado de duda y vacilación siempre ha sido muy alto.
A lo largo de nuestra educación, aprendemos una serie de grandes ideas filosóficas que luego sirven para guiar nuestra vida. Ideas sobre nosotros mismos, los demás y el mundo. Sabemos que algunas de estas creencias podrían facilitar la aparición del TOC como por ejemplo la creencia de que las personas deberían tener un control perfecto sobre sus pensamientos; es decir que sólo tendríamos que pensar exactamente lo que deseamos pensar. O lo que los estudios de área denominan concepto fusión pensamiento-acción: una especie de idea mágica o supersticiosa en la que se sostiene que entre pensar y hacer no hay diferencias.
También un sistema moral, rígido, con una marcada línea entre lo que está bien y lo que está mal entraría en este grupo de ideas. A menudo la gente que desarrolla TOC es gente muy honrada, con un estricto sentido moral. La llamada “responsabilidad excesiva”, o facilidad para sentirse responsables de hechos en los que uno tiene poco que ver. No es raro encontrar acontecimientos a veces en la infancia y la adolescencia que hicieron que estas personas se responsabilizan prematuramente de circunstancias que por su edad no les correspondían: trabajar en un negocio familiar, cuidar de niños pequeños, o tener la obligación de sacar buenas notas porque de ello dependía conseguir una beca y la posibilidad de seguir estudiando. Los altos estándares y el perfeccionismo también son habituales.

Variables precipitantes de las obsesiones

Resultado de imagen de Variables precipitantes de las obsesionesQue una persona posea una o varias variables de vulnerabilidad no significa que necesariamente vaya a sufrir un TOC, sino que tiene más posibilidades. Para que esto ocurra es necesaria la conjunción de otras variables que se denominan precipitantes. Es decir debe suceder algo mucho más concreto y que actué como iniciador del trastorno. En ocasiones ese acontecimiento puede haber sido traumático en mayor o menor grado. Sin embargo, más habitual que un acontecimiento traumático es que un buen día, sin más, se le cuele a la persona un pensamiento intrusivo que le resulte perturbador. Si no somos vulnerables, probablemente no le daremos importancia y éste entrará y saldrá de nuestra mente. Pero si nos asustamos, nos sentimos culpables, nos lo creeremos o lo interpretamos como un anomalía personal, e intentamos eliminar el pensamiento, el efecto será el inverso al deseado y el pensamiento se hará más frecuente y más difícil de reducir hasta convertirse en una auténtica obsesión.
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sábado, 9 de marzo de 2019

La frustración ¿qué es y cómo nos afecta?

Resultado de imagen de frustraciónMucho se ha hablado de la frustración y cómo gestionarla, pero ¿Qué es realmente la frustración y cómo podemos afrontarla? Bien, para comenzar vamos a definir que es.  Entendemos frustración como una respuesta de tipo emocional la cual tiene origen en un conflicto de carácter psicológico ante alguna circunstancia o evento no gestionado.

Esto nos lleva pues a que tal evento produce un impacto sobre nuestra persona y que dependiendo de diversos factores, algunos complejos de controlar, influyen en la correcta gestión de dicho impacto. Es lógico pensar que no todos somos capaces de gestionar un tema emocional de igual forma, porque como se suele decir cada persona es un mundo.

Contenido

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Aunque no lo parezca, la frustración puede encontrarse de distintos tipos, los cuales vamos a explicar para tener una ligera comprensión de su aparición. Esto es así porque pueden aparecer por diferentes motivos o en diferentes formas. A continuación vamos a verlas de forma más definida y concreta.

La frustración de aproximación
Como su propio nombre nos indica la persona en esta situación se encuentra inmersa en una indecisión ante algún evento o circunstancia que provoca resultados, siendo estos tanto negativos como positivos. Entonces viendo este factor, podemos imaginar el impacto que produce y a qué nivel, dado que esta indecisión le produce frustración.

La frustración por evitación

Si evitamos algo está claro que estamos huyendo y en este caso y como nos podemos imaginar la persona huye, pero de dos aspectos negativos, y lo hace evitando las dos circunstancias que tienen lugar.

La frustración de compatibilidad

Se da en aspectos positivos, normalmente entre dos de ellos. Es decir la persona obtiene la posibilidad de alcanzar dos objetivos pero que no son compatibles entre sí.

La frustración muro

En este caso tenemos delante una barrera o muro que nos impide avanzar. Por tanto dicho obstáculo no permite a la persona avanzar, de ahí la frustración.

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¿Por qué nos frustramos?

Bien, llegados a este punto y viendo las formas o situaciones que se pueden presentar en la frustración, la pregunta sería ahora ¿Por qué ocurre esto? Para comenzar comentar que el término frustración como tal y tomándolo de forma subjetiva, tiene carácter relativo, esto es debido que puede ser de diversas formas en las personas, como antes se comentaba.  A algunas personas les causa frustración una situación y en cambio a otras no.  Puede ser entonces que, dependiendo de nuestra vulnerabilidad, nos conduzca hacia una distinta forma de afrontación o gestión.
No olvidemos por otra parte que vivimos en una sociedad rodeados de deseos y satisfacciones que no siempre pueden ser satisfechas, creando el nacimiento de la frustración y de ahí una mala gestión del conflicto.  Hoy día, por ejemplo, en una sociedad de consumo en un país desarrollado puede venir derivada de no tener acceso a  consumo tecnológico, evidentemente en otra cultura u otro país esa frustración puede venir por conseguir alimentos. Pero sea como sea, la necesidad no satisfecha y mal gestionada produce pues dicha frustración y como vemos de diferente forma o en diferentes circunstancias individuales o sociales.
Si decimos individuales por ejemplo el éxito a nivel personal y el desarrollo personal no siempre cumple nuestras expectativas produciendo este malestar y este ¿Por qué no soy capaz? Sin embargo, gestionando correctamente el evento que la produce podemos solucionar dicho conflicto, muchas veces enmascarado en nuestros deseos interiores.
Es evidente por tanto que cuando se produce una frustración reaccionamos, porque devolvemos una respuesta, como una acción refleja para protegernos haciendo muchas veces de forma involuntaria, esto se le conoce como mecanismo de defensa.  Este mecanismo puede ser introyectado en nuestro entorno muchas veces incluyendo al resto de personas a las que entre comillas contagiamos con nuestro malestar. Por ello es importante tanto para nosotros como para vivir en sociedad saber gestionar el conflicto en la aparición de la frustración.

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Consecuencias de una frustración mal gestionada

Está claro entonces que si hablamos de conflicto, gestión y emoción debemos hablar de cómo puede afectarnos:
  • Ansiedad: Cuando la frustración nos genera ansiedad, actuaremos con impaciencia y conductas repetitivas / nerviosas, el gran ejemplo sin duda el mordernos las uñas continuamente.
  • Proyección: Antes comentábamos que una frustración puede ser proyectada hacía nuestro entorno de forma inadecuada (con ira o agresividad, por ejemplo), no olvidemos que muchas veces este tipo de conducta será inadmisible en la sociedad. En definitiva son impulsos descontrolados que debemos tener en cuenta.
  • Evasión: Se trata de una sensación de fracaso y por tanto provoca el abandono del objetivo marcado.
  • Imitación: Muchas veces queremos imitar al resto de personas para conseguir lo mismo que ellos, pero en exceso a la larga nos perjudicará porque perderemos nuestro modo de identidad, por tanto es mejor ser unos mismo/a.
  • Presión: Nos referimos a la sensación de presión ante ciertos eventos que como suele decir, nos queda grande. Dicha presión es notable en la gestión por su forma de afrontamiento, especialmente en el mal resultado de su gestión.
  • Sustitución: Cuando no somos capaces de realizar una actividad y la cambiamos por otra. Esto no siempre es positivo porque lo hacemos porque no somos capaces de conseguir la primera actividad no porque realmente queramos hacer otra actividad.
  • Agresión: Puede pasarnos que llevemos a cabo conductas agresivas, y de hecho esto puede ser muy notable en personas con alta frustración.
Viendo todos estos factores, comentar que si notas que la frustración te está afectando de manera importante, es recomendable acudir a un profesional para que pueda tratarte. No olvidemos que aunque parezca algo simple, una frustración mal gestionada puede desembocar en problemas psicológicos graves o de mayor calibre de lo que en principio pensamos, sin olvidar que muchas veces será el resto de personas la que note en nosotros nuestro comportamiento ante nuestra propia frustración.

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Consejos prácticos

A continuación algunos modestos consejos de carácter orientativo son:
  • No buscar la perfección, ya que no existe.
  • Promover la autoestima saludable e intentar evitar presiones, ser personas positivas con nosotros y con el resto.
  • Reconocer nuestros errores para poder avanzar y afrontar mejor una circunstancia.
  • Tener planes extra en la vida, no pensar que todo nos tiene porque salir bien la primera vez.
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sábado, 27 de octubre de 2018

La hipocondría: el enfermo imaginario (10 Claves para Superarla)


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hipocondría es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. La persona hipocondríaca está constantemente sometida a un análisis minucioso y preocupado de sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente de segura enfermedad biológica.






Características de la hipocondría


Resultado de imagen de hipocondriaLa característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo.
La interpretación catastrófica de los signos corporales más ínfimos por parte del individuo, es el mecanismo que desencadena la hipocondría. Se sabe que este trastorno afecta a menudo a ambientes familiares, es decir, que a menudo varios miembros de una familia tienden a estar afectados. Hay familias que son especialmente sensibles y están muy inclinadas hacia la interpretación de los signos de enfermedad en todos los ámbitos de la vida. De esta forma, los miembros de la misma familia aprenden a interpretar de negativamente cualquier signo corporal y lo asocian con angustia, miedo o ansiedad.

No debemos descartar que una persona hipocondríaca esté realmente enferma. En muchas ocasiones lo que hace es centrar su atención en síntomas leves o imaginarios (mareos, dolor de cabeza, etc.), y no en los verdaderamente importantes. Asimismo, el hipocondríaco al centrar su atención emocional en una determinada función biológica, puede terminar por formar síntomas orgánicos reales (reacciones psicosomáticas).

Sintomatología de la hipocondría

Resultado de imagen de hipocondriaEstamos ante un trastorno asociado muy a menudo con la ansiedad, por lo que el principal síntoma de la hipocondría es la preocupación exagerada que siente por su salud. El hipocondríaco medita constantemente sobre sus síntomas, reales o imaginarios, llegando a percatarse de signos funcionales que normalmente se escapan a la conciencia (intensidad de los latidos cardíacos, funciones digestivas, etc.). Puede describir su cuadro clínico con una sutileza impresionante, aclarando repetidas veces el alcance de cada uno de sus síntomas físicos. La atención del hipocondríaco se centra no sólo en el estudio de sí mismo (se toma el pulso, la temperatura, el número de respiraciones por minuto y la tensión arterial varias veces al día), sino también en la cantidad y composición de los alimentos. Sabe con qué aguas hace mejor la digestión, qué grados de ventilación o de temperatura le convienen, etc.

En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a funciones corporales (latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (corazón cansado, venas dolorosas…). El individuo atribuye estos síntomas o signos a una enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su padecimiento. Pero en realidad no existe ninguna enfermedad médica asociada a los síntomas, y si el paciente está enfermo verdaderamente, su enfermedad no está relacionada con ellos.

Diagnóstico de la hipocondría

La hipocondría hay que distinguirla de ser aprensivo; en la hipocondría el malestar es significativo y afecta la vida laboral, social u otras áreas importantes de la vida del sujeto. Hay que considerar también que la duración de la sintomatología sea significativa, al menos 6 meses, antes de diagnosticar dicha enfermedad.
Resultado de imagen de Diagnóstico de la hipocondríaSe debe asegurar que el paciente no tenga verdaderamente ninguna enfermedad física. Una vez que se ha descartado, si el paciente sigue con angustia, preocupación y dudas acerca de su estado de salud, es conveniente estudiar la posibilidad de un trastorno psicológico.
Los Criterios Diagnósticos de Investigación (CIE 10) para la hipocondría especifican que debe existir la convicción de “estar padeciendo como máximo dos enfermedades médicas importantes” y exigen que, por lo menos, una de ellas sea correcta y específicamente nombrada por el individuo que presenta el trastorno hipocondríaco.
En psiquiatría, la actitud hipocondríaca aparece como un síntoma en algunas formas de depresión endógena, especialmente en la melancolía involutiva (depresión de los ancianos).También puede adquirir en ciertos casos los rasgos de un desarrollo delirante, de contenido hipocondríaco, en la llamada paranoia hipocondríaca. Multitud de neuróticos, tanto histéricos, neurasténicos, como organo neuróticos y pacientes psicosomáticos, destacan en su cuadro clínico general la actitud hipocondríaca.


Tratamiento de la hipocondría

En algunos casos, se utilizan psicofármacos inicialmente para controlar los síntomas ansiosos tan importantes que padecen estos pacientes.
Conjuntamente, se puede utilizar una terapia psicológica cognitivo-conductual, en la que se promueve la pérdida de la angustia y el miedo a la enfermedad que el hipocondríaco siente.
En un principio se le pide que no acuda a más la consulta del médico ni a las urgencias hospitalarias y que no hable de salud ni de enfermedad. Para esto es muy conveniente la colaboración de la familia del paciente, ya que han de entender que tiene un problema real, aunque no el que el paciente refiere, sino otro igualmente preocupante. Una vez que se ha establecido este marco fuera de la consulta, comienza el tratamiento psicológico propiamente dicho.
Como ya hemos dicho, el tratamiento básico consiste en perder el miedo a la enfermedad y a la muerte. Muchas veces la propia angustia producida por el pensamiento de estar enfermo, como sensación desagradable e incontrolable, se convierte en el desencadenante dicho miedo. Para conseguir la desaparición de estos temores, se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas sin angustia y sin miedo.
El paciente puede entonces comenzar a reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor y se puede convertir en un generador de placer y confianza.
Finalmente, se trabaja para que el paciente pueda enfrentar con éxito otros problemas que aparecen en su vida cotidiana: toma de decisiones difíciles, cambio de trabajo, separaciones, etc. Se intenta evitar de forma que en el futuro se desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en sus problemas hipocondríacos.


10 claves para superar la hipocondría


Los investigadores Mathews, Gelder y Johnston proponen estas diez claves para afrontar el pánico a enfermar:
  1. Recuerda que las sensaciones corporales que experimentas cuando te agobias son las reacciones normales del estrés en su forma más exagerada. Son eso y nada más. No te dejes llevar por pensamientos catastrofistas.
  2. Estas sensaciones no son en absoluto perjudiciales ni peligrosas. Son únicamente muy desagradables. No sucederá nada peor. Puedes aguantarlo perfectamente, tu cuerpo está preparado para experimentar estrés en millones de ocasiones. Eres fuerte.
  3. Corta de raíz los pensamientos reincidentes sobre lo que está sucediendo. Si les das importancia, aumentara el pánico. Son solo emociones, y, como tales, se pasarán.
  4. Observa tu cuerpo justamente ahora, en este momento, y no te imagines lo que temas que pueda suceder. Centra tu atención en "aquí y ahora mismo no me pasa nada".
  5. Dale tiempo al miedo para que se vaya. No luches contra él, ni te fuerces a que desaparezca rápidamente. Simplemente respira, espera y deja que se retire poco a poco.
  6. Comprueba que cuando dejas de añadir pensamientos atemorizantes, el miedo se atenúa, se aburre y se va por sí solo.
  7. Recuerda que el objetivo es aprender a afrontar el miedo sin evitarlo, por lo tanto, cada ataque es una oportunidad para progresar.
  8. Piensa en cuánto has avanzado a pesar de todas las dificultades, y anticipa la sensación de haberlo superado una vez más.
  9. Cuando comiences a sentirte algo mejor, mira a tu alrededor y planea qué vas a hacer después: llamar a alguien para contárselo, comerte un helado, dar un paseo...
  10. Cuando retomes lo que estabas haciendo, hazlo de forma relajada, siendo consciente del obstáculo que acabas de saltar. Y felicítate por ello. Después, con calma, en tu casa, analiza lo que más te ha ayudado, para echar mano de ello en la próxima ocasión (si es que hay una próxima, claro).
Es muy importante que trabajes con la certeza de que si sigues enfrentándote así a la hipocondría, al final lo superarás. No hay duda. Empieza por asumir la posibilidad de que tu cuerpo enferme, es ley de vida, pero también ten en cuenta que el cuerpo es la manifestación de muchas cosas, positivas y negativas, y gran parte mentales. Cuídalo y obsérvalo, pero sin obsesionarte. La naturaleza es sabia, y no conviene adelantarse a ella.
Centra tu atención en tu propósito de no exagerar en ese sentido y seguro que lo conseguirás.

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